¿Cómo afectan el granizo y las lluvias de otoño a tu coche? Consejos clave

A veces tendemos a idealizar el otoño por sus paisajes dorados, temperaturas más suaves y atardeceres más tempranos. Sin embargo, también es una de las estaciones más imprevisibles en cuanto a fenómenos meteorológicos. Las lluvias torrenciales y el granizo son habituales en esta época del año y pueden convertirse en un verdadero dolor de cabeza para los conductores.

No solo afectan a la conducción como tal, sino que también pueden provocar averías y daños importantes en tu vehículo. Te contamos cómo evitar las más comunes.

Los daños del granizo en tu coche

Uno de los fenómenos más temidos por los conductores (y no conductores) en otoño es el granizo. Sus impactos sobre la carrocería dejan abolladuras visibles que, aunque puedan parecer solo un problema estético, también afectan a sus componentes.

Por ejemplo, el parabrisas y las lunas laterales son especialmente vulnerables, ya que una simple grieta puede comprometer la seguridad de los ocupantes. Los faros y retrovisores tampoco se salvan: su rotura implica costes adicionales y la imposibilidad de circular legalmente hasta su sustitución.

¿Y si me pilla el granizo en plena carretera?

  1. Reduce la velocidad con suavidad: No frenes bruscamente, pero baja la velocidad para mantener el control del coche. El asfalto puede estar resbaladizo y aumentar la distancia de frenado.
  2. Enciende las luces de emergencia: así avisarás a los otros conductores.
  3. Busca un lugar seguro para detenerte: El riesgo de que se rompan los cristales o pierdas visibilidad es alto si el granizo es fuerte, así que, detente en un lugar seguro y espera a que pase la tormenta.
  4. Usa alfombrillas para proteger el parabrisas: En caso extremo y si puedes hacerlo de forma segura, colocar alfombrillas sobre el parabrisas puede ayudar a amortiguar los impactos.
  5. Tras la tormenta, revisa tu vehículo: Comprueba el parabrisas, la carrocería y los faros antes de continuar. Si el parabrisas tiene grietas grandes, lo más seguro es no circular hasta repararlo.

También te recomendaríamos considerar un seguro que cubra daños por fenómenos meteorológicos. En zonas propensas a granizadas puede ahorrarte muchos disgustos.

Los riesgos de las lluvias torrenciales

La otra cara del otoño son las intensas precipitaciones. Cuando el agua se acumula en el asfalto, el riesgo de aquaplaning aumenta, lo que puede hacer que el vehículo pierda adherencia y sea incontrolable.

Intentar cruzar una zona inundada no es una buena idea, ya que el agua puede penetrar en la admisión de aire del motor y ocasionar averías graves que impliquen reparaciones costosas. Asimismo, los sistemas eléctricos del coche, como sensores y centralitas, también sufren con la humedad excesiva.

Así que ¡precaución! Igual que en el caso del granizo, también es recomendable hacer una buena revisión después de sufrir una lluvia torrencial para asegurarnos de que nuestro coche sigue siendo seguro para circular.

Consejos para prevenir daños

Aunque no siempre es posible evitar estos fenómenos meteorológicos, sí puedes reducir sus consecuencias. Estos consejos pueden ayudarte:

  • Aparcar siempre que sea posible bajo techo o en un garaje cuando se pronostiquen tormentas.
  • Mantener los neumáticos en buen estado, con una presión adecuada y suficiente dibujo para drenar el agua.
  • Reducir la velocidad y aumentar la distancia de seguridad en días de lluvia intensa.
  • Evitar circular por zonas anegadas, aunque el nivel de agua parezca bajo.
  • Valorar incluir en tu seguro una cobertura específica contra daños meteorológicos.

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