¿Cuál es la forma correcta de aparcar en paralelo? ¿De morro o de culo?

A todos nos ha pasado: das mil vueltas buscando sitio, aparece un hueco entre dos coches y… ¡zas! Llega la duda eterna:
“¿Entro de morro o meto el coche de culo?”

Aunque cada conductor tiene su truco, la realidad es que solo una es la más eficiente y recomendada por autoescuelas y profesionales de la conducción.

En paralelo, lo correcto es aparcar marcha atrás

Para este tipo de estacionamiento, la maniobra adecuada es entrar marcha atrás.
No se trata de una preferencia personal, sino de cómo está diseñado un coche: la dirección está en las ruedas delanteras, y eso hace que la parte trasera sea la que mejor puede “guiar” la entrada al hueco cuando vas marcha atrás.

De este modo, necesitas menos espacio, la trayectoria es más precisa y reduces el riesgo de tocar a los coches que tienes alrededor.

Entrar de morro, en cambio, solo funciona en huecos muy amplios, algo poco habitual en zonas urbanas.

¿Por qué no se recomienda entrar de morro?

Aparcar de frente en paralelo tiene un problema principal: el ángulo de giro no es suficiente para colocar el coche dentro del hueco sin invadir excesivamente la calle o realizar muchas maniobras.

Esto suele terminar en una posición incorrecta, demasiado separada del bordillo o con riesgo de rozar los vehículos cercanos. Por ello, aunque la maniobra pueda parecer inicialmente más sencilla, casi siempre resulta menos eficiente.

Cómo aparcar en paralelo marcha atrás si no se me da demasiado bien

La maniobra no tiene por qué complicarse. De hecho, conociendo los pasos básicos, suele resultar más intuitiva de lo que parece.

Primero sitúate en paralelo al coche que está delante del hueco, dejando una distancia razonable (unos 40–50 cm). Después avanza ligeramente hasta colocarte en el punto adecuado y, desde ahí, gira el volante hacia el espacio mientras comienzas a retroceder con calma.

Cuando el coche vaya entrando bien y tengas buen ángulo, endereza el volante y ajusta la posición respecto al bordillo. Lo importante es mantener un ritmo lento y corregir si es necesario.

Errores típicos que complican la maniobra

Incluso entrando marcha atrás, hay pequeños fallos que pueden hacer que aparcar se complique:

  • Arrimarte demasiado al coche guía.
  • Girar el volante antes de tiempo.
  • No vigilar el retrovisor derecho.
  • Intentar hacerlo rápido por presión del tráfico.

No pasa nada si tienes que recolocar. De hecho, hasta los conductores más experimentados lo hacen de vez en cuando.

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