¿Has usado más el coche últimamente y tienes la sensación de que le falla la potencia? ¿te cuesta más subir las cuestas? ¿no acaba de acelerar del todo cuando vas a adelantar?
Si hablamos de pérdida de potencia puede que te enfrentes a una avería… o puede que no, porque también hay algunos motivos por los que el coche tiene esa falta de potencia sin que suponga un fallo mecánico.
Tu coche pierde potencia por una avería
Lo más común, si tu coche es relativamente moderno, es que si hay una avería por pérdida de potencia se ilumine uno de los testigos del panel de control. Puedes consultar el manual de instrucciones, pero realmente no sabrás qué es lo que pasa exactamente hasta conectar la máquina de diagnosis OBD en un taller.
Pero seguramente sea una de las siguientes:
1. Pérdida de potencia por los inyectores
Son los encargados de inyectar la cantidad de combustible justa para que se produzca la mezcla con el oxígeno generando la explosión que pondrá en movimiento los pistones del motor. Si hay un fallo en los inyectores y la mezcla no se realiza en condiciones óptimas, el coche empezará a dar tirones y perderá potencia.
2. Pérdida de potencia por suciedad en los filtros del aire o de combustible
Cuando existe suciedad en estos filtros, el motor no podrá succionar el aire o el combustible y, por tanto, la mezcla no se hará correctamente y ocasionará la falta de potencia.
3. Falta de información de la centralita y pérdida de potencia
La centralita del coche está conectada con los sensores y si no le transmiten la información correcta se activará el modo de emergencia para prevenir. Dependiendo del sensor que falle se encenderá el testigo correspondiente (motor, EPC, reostato del muelle…) y además impedirá que se superen los 80km/h.4-
4. Pérdida de potencia por el embrague
También puede ocurrir que tengas el embrague desgastado por el paso del tiempo y que patine. Al hacerlo no será capaz de transmitir la fuerza suficiente desde el motor a las ruedas ocasionando la pérdida de potencia de tu vehículo.
Aunque también pueden darse otros motivos como otros fallos en la centralita o en el caudalímetro, estos suelen ser los más frecuentes. En cualquier caso, tendrás que pasar por tu taller más cercano para que te indiquen qué es lo que le ocurre exactamente (y cuánto te va a costar repararlo).
Pérdida de potencia sin avería
Aunque no lo creas, también puede pasar que el coche pierda potencia sin que haya una avería. En estos casos suele ser por una mala práctica por parte de los conductores pero, por suerte, muchas se pueden corregir sin pasar por el taller.
1. Perder potencia por no usar la marcha adecuada
Es una causa bastante habitual cuando no tienes dominadas las marchas de tu vehículo o circulas por carreteras por las que no tienes costumbre. Tu coche tiene una potencia y un par que funciona a X revoluciones por minuto y tendrás que adaptar la marcha a la velocidad según el terreno.
Por ejemplo, si subes un puerto con marchas largas es posibles que notes que no tiene potencia ya que deberías haber utilizado marchas cortas.
2. El coche va demasiado cargado y pierde potencia
Cuando nos vamos de vacaciones con varias personas y sus equipajes parece que al coche le cuesta más tirar. Es normal ya que el coche pesa más y necesitará más esfuerzo para ponerse a la misma velocidad que cuando va solamente el conductor o conductora al volante.
3. Pérdida de potencia con el aire acondicionado puesto
El motor siempre pierde algo de fuerza al conectar el aire acondicionado ya que el compresor utiliza algunos CV de potencia del propulsor. Cuanto más trabajo se requiera del aire acondicionado, más CV serán necesarios por lo que la pérdida de potencia será también mayor.
Además ten en cuenta que si tu coche ya tiene poca potencia de serie, cuando pongas el aire lo notarás más que si fuese más potente.
