El GPS me ha metido por un camino imposible: ¿doy media vuelta o sigo adelante?

Seguro que alguna vez te ha pasado. Vas tranquilamente conduciendo, siguiendo las indicaciones del GPS, y de repente el asfalto desaparece. Empieza un camino de tierra, cada vez más estrecho, con ramas rozando el coche o piedras que no inspiran ninguna confianza. En ese momento surge la duda: ¿hago caso al navegador o doy media vuelta?

La respuesta es sencilla: sentido común. Si lo que ves delante de ti no parece un lugar por el que tu coche pueda circular con seguridad, lo más sensato es confiar en tu criterio antes que en la pantalla pero ¿qué pasa si es demasiado tarde?

¿Por qué el GPS puede llevarte por un camino que no es adecuado?

Los navegadores calculan rutas utilizando mapas y algoritmos, pero no siempre conocen el estado real de las carreteras. Es posible que ese camino figure como transitable cuando, en realidad, esté lleno de baches, maleza o incluso haya quedado prácticamente abandonado.

Es algo que suele ocurrir cuando hay un atasco y te propone un desvío atravesando un pueblo o alguna localidad cercana. Normalmente te llevará por carreteras, pero hay veces que por «acortar» te indica caminos que atraviesan fincas o zonas rurales donde la mayoría de turismos pueden tener problemas para circular.

Si tienes dudas, lo mejor suele ser dar media vuelta

La mayoría de estos caminos complicados van empeorando según avanzas. Muchas personas continúan porque piensan que «ya quedará poco» o porque el navegador insiste en seguir adelante. Sin embargo, unos cientos de metros pueden convertirse en un auténtico problema.

Si todavía tienes espacio para maniobrar con seguridad, merece más la pena volver atrás y buscar una ruta alternativa antes de acabar en una zanja o en una zona con demasiada maleza que puede provocar una avería en tu coche

No hace falta quedarse completamente atascado para que aparezcan los problemas. Un camino en mal estado puede dañar el coche mucho antes de que te des cuenta. Las averías más habituales son:

  • Golpes en los bajos del vehículo.
  • Pinchazos o cortes en los neumáticos.
  • Arañazos en la carrocería y los retrovisores por la vegetación.
  • Daños en la suspensión o en la dirección al pasar por grandes baches.
  • Quedarte atrapado en barro o arena y necesitar asistencia.

Y si además circulas de noche o llueve, el riesgo aumenta considerablemente porque resulta mucho más difícil valorar el estado real del terreno.

¿Y si ya no puedo dar la vuelta?

Si el camino se ha estrechado tanto que no puedes maniobrar con seguridad, mantén la calma. Lo peor que puedes hacer es intentar salir deprisa o atravesar una zona que no conoces.

Avanza muy despacio hasta encontrar un ensanche donde puedas girar. Evita meterte por zonas con barro, agua o vegetación alta sin saber qué hay debajo, ya que una simple zanja o una piedra grande pueden dejar el coche inmovilizado.

Si ves que no puedes continuar ni retroceder de forma segura, lo más prudente es pedir ayuda antes de intentar una maniobra arriesgada.

¿Puede afectar a la ITV meterme por un sitio así?

Quizá no notes nada en el momento, pero circular por un camino muy deteriorado puede dejar alguna «secuela» en el vehículo que termine apareciendo más adelante.

Un golpe en los bajos, una pieza de la suspensión dañada o un neumático con un corte pueden convertirse en defectos que convenga reparar antes de pasar la ITV.

Por eso, si después de salir de un camino complicado notas ruidos nuevos, vibraciones o el coche se comporta de forma diferente, es recomendable hacer una revisión cuanto antes.

Cómo evitar que vuelva a ocurrir

No siempre se puede evitar, pero sí reducir bastante las posibilidades.

Antes de iniciar un viaje merece la pena revisar la ruta, especialmente si vas a una zona rural o de montaña. También es buena idea configurar el navegador para priorizar carreteras asfaltadas cuando exista esa opción y desconfiar de los desvíos «milagrosos» que prometen ahorrarte unos minutos.

Y, sobre todo, recuerda que el mejor navegador sigue siendo el sentido común. Si el camino no inspira confianza, probablemente sea porque no deberías continuar por él.

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