¿Tu coche empieza a vibrar cuando pasas los 100km/h? ¿Te toca pasar la ITV dentro de poco y te preguntas si será un defecto grave? ¿deberías ir antes al mecánico para que le eche un vistazo.
El origen de las vibraciones puede estar en diferentes causas, no significa necesariamente que vayas a suspender la ITV pero, ¡no lo ignores! Más que por pasar o no la ITV puede estar relacionado con algún sistema de seguridad y ponerte en peligro.
¿Por qué puede vibrar el coche?
Si la vibración aparece siempre a partir de una determinada velocidad, una de las posibilidades es que exista un problema de los siguientes:
- Equilibrado de las ruedas (lo más probable)
- Neumático con desgaste irregular
- Deformación de la rueda
- Problemas relacionados con la dirección o la suspensión.
Algunos de estos problemas se van a detectar en la ITV, como por ejemplo el desgaste y las deformaciones de los neumáticos y las ruedas. Y lo que es más, algunos de estos defectos pueden calificarse como graves.
Por eso, si notas una vibración nueva, lo recomendable es pedir cita en el taller antes de ir a la ITV. Puede que simplemente necesites equilibrar las ruedas, pero también es posible que exista un problema que convenga solucionar cuanto antes para garantizarte el aprobado en la ITV y, sobre todo, la seguridad al volante.
¿Qué defectos me pueden poner en la ITV si mi coche vibra?
Si tu coche vibra hay un problema, pero esto no quiere decir que suspendas la ITV. En los peores casos, será un defecto grave y tendrás una inspección desfavorable pero en muchos otros simplemente será un defecto leve. Incluso si solo es que las ruedas están desequilibradas puede que ni lo lleguen a detectar en la ITV
Pero cuidado, que sea un defecto leve o que no lo identifiquen del todo en la ITV no quiera decir que tengas que confiarte y olvidarte de ello. Las vibraciones pueden ser peligrosas, así que piensate ir al taller en cuanto puedas.
Según la última versión del manual de inspección de ITV, los defectos serían los siguientes:
| Posible causa | ¿Puede afectar a la ITV? | ¿Debería ir al taller? |
|---|---|---|
| Ruedas desequilibradas | No, no está tipificado como defecto específico | Sí |
| Ruedas desalineadas | Sí, defecto grave cuando la desalineación supera 10 m/km en alguno de los ejes directrices y se aprecia además un defecto de estado en la inspección en foso | Sí |
| Neumático con desgaste irregular | Sí, defecto grave si el desgaste es excesivo | Sí |
| Neumático deformado o dañado | Sí, defecto grave en determinados supuestos | Sí |
| Llanta dañada | Sí, puede ser defecto leve o grave, según la deformación o el riesgo que suponga | Sí |
| Problemas de dirección | Sí, generalmente defecto grave cuando existen holguras o deterioros relevantes | Sí |
| Problemas de suspensión | Sí, generalmente defecto grave | Sí |
| Vibración únicamente al frenar | Puede afectar, pero depende del defecto concreto | Sí |
En definitiva, si tu coche vibra a cierta velocidad, mejor pedir cita en el taller antes de pasar la ITV. No solo para evitar un posible resultado desfavorable, sino porque una vibración que antes no existía puede estar avisándote de un problema que afecta a la seguridad.
¿Cuánto me va a costar arreglar una vibración del coche?
Depende mucho de cuál sea el origen del problema. Si se trata simplemente de un desequilibrado de las ruedas, una de las causas más habituales cuando la vibración aparece a partir de cierta velocidad, la solución puede ser bastante económica y rondar los 20-50 euros. En el caso de que se trate de una alineación puede situarse aproximadamente entre 40 y 80 euros.
Sin embargo, sustituir un neumático, una llanta o algún elemento de la suspensión puede elevar la factura y llegar a alcanzar los 300 euros. Si el problema está relacionado con un rodamiento, los frenos o algún componente de la dirección o la transmisión, el coste puede ser considerablemente mayor y dependiendo del tipo de vehículo será en torno a los 200-500 euros.
Por eso, aunque una vibración no siempre implique una avería grave, merece la pena llevar el coche al taller para localizar el origen antes de que un pequeño problema termine convirtiéndose en una reparación más cara.
