Cuidados del parabrisas del coche en verano.

No falla, coges el coche para irte de vacaciones y ahí está la grieta en el parabrisas retrasando el viaje hasta poder cambiarla. Si hay una época en la que más parabrisas se rompen es el verano debido a las temperaturas extremas y las diferencias térmicas que generan tensiones en los cristales.

A eso le sumamos un mayor uso del coche, más insectos que se estampan contra el parabrisas, más posibilidades de que nos salte polvo y gravilla al cristal… en definitiva, una época en la que hay que tener más cuidado.

Desde aquí te vamos a dar unos cuantos consejos para evitar esas fisuras tan molestas y que tus viajes tengan los menso inconvenientes posibles.

Objetivo: mantener el parabrisas limpio

  1. Mantén el nivel del líquido del limpiaparabrisas: es importante revisar todos los niveles de los líquidos del coche y el del limpiaparabrisas se nos suele «olvidar» porque se considera menos importante.
    Tenlo siempre cargado ya que, por ejemplo, si se choca un insecto y te deja una manchita, si activas el limpiaparabrisas sin líquido lo único que conseguirás es un buen manchurrón quitándote visibilidad.
  2. Los chaparrones no limpian la suciedad: sobre todo en verano, cuando cae alguna tormenta suele ir acompañada de polvo… así que es posible que te lo ensucie más. Si usas solo las escobillas para intentar despejarlo, esa suciedad irá a más así que no racanees el líquido limpiaparabrisas si estás en macha.
    Si el coche está aparcado, límpialo bien con agua antes de salir
  3. Si hay polvo o arena, usa agua o aire a presión: al ir a la costa o a zonas de playa es bastante frecuente que se llene de arena por todas partes. Lo ideal sería utilizar agua y aire a presión pero probablemente no lo tengas a mano. En ese caso, puede ser buena idea llevar una garrafa de agua (limpia) para echarle por encima antes de emprender la marcha. Y si está muy sucio, no tardes en hacer una limpieza a fondo en un lavadero.
  4. No uses el líquido del limpiaparabrisas con el sol de cara: si ya te deslumbras simplemente con los rayos del sol, imagina el efecto que puede tener al mezclarse con el líquido y la suciedad. Es mejor esperar a una zona con buena visibilidad o no veremos nada durante unos segundos.

Cuidado con los cambios bruscos de temperatura

Has aparcado al sol, hay como un millón de grados fuera (y dentro) y lo primero que haces al montar al coche es poner el aire acondicionado a tope. ¡Cuidado!

Si lo pones, no lo hagas nunca apuntando al cristal ni con una potencia fuerte ya que podría dar lugar a un cambio brusco de temperatura y podría agrandar cualquier minigrieta o crear nuevas.

Esto también es aplicable en invierno con la calefacción cuando el cristal se ha helado debido a las bajas temperaturas

En general procura ir al taller en cuanto notes la más mínima grieta en el parabrisas y no lo dejes pasar. El parabrisas es nuestro campo de visión con el resto de conductores y la carretera así que ¡no te la juegues!

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