Uno de los momentos cruciales al llevar al coche a la ITV es el temido FOSO. Para muchos conductores y conductoras es la parte que más temen, ya que los técnicos pueden detectar defectos que no se ven a simple vista.
Te vamos a contar cuáles son esos defectos y qué puedes hacer para tratar de no tener ninguno ¡y pasar la ITV a la primera!
¿Qué partes del coche se revisan desde el foso?
En la parte inferior del vehículo se acumula gran parte del desgaste mecánico y del castigo del uso diario… Y es difícil que tú seas consciente de ello. Por eso, en el foso se examinan con detalle elementos como:
- La dirección
- La suspensión
- Los frenos
- Los ejes
- El sistema de escape
- El chasis.
Al ser una zona tan castigada, los inspectores buscan fugas, corrosión, holguras y otros síntomas que indiquen que algo no está funcionando como debería para que no comprometa nuestra seguridad al volante.
Revisión del sistema de dirección y suspensión
Uno de los puntos clave a revisar en el foso es el sistema de dirección. Si hay demasiada holgura, si las rótulas están desgastadas o si hay pérdidas de líquido en la cremallera, el inspector lo detectará enseguida.
Lo mismo ocurre con la suspensión: amortiguadores que rezuman aceite, brazos con juego excesivo o muelles rotos son fallos comunes que no solo pueden derivar en una ITV desfavorable, también son un grave peligro si sigues conduciendo sin arreglarlos.
Fugas y fallos en el sistema de frenos
Los frenos son el otro gran elemento a revisar desde el foso. Aunque la prueba dinámica se hace en rodillos, desde el foso se examinan tuberías, latiguillos y conexiones para detectar deterioros o fugas, algo crucial en los coches más antigüos.
Eso sí, recuerda que cualquier indicio de fuga en el circuito de freno se considera un defecto grave y no pasarás la ITV.
Problemas comunes en el sistema de escape
El escape no es solo ruido y emisiones, desde el foso también se revisará el físico del tubo, sus anclajes y posibles fugas, solo visibles desde abajo. Aquí, si el ingeniero detecta un agujero, una unión mal sellada o un catalizador suelto puede suponer el rechazo de la ITV.
Corrosión en el chasis: casi imposible de detectar sin el foso
La corrosión puede afectar a la carrocería tanto en la parte de arriba como en la de abajo del vehículo. El problema es que en los bajos es muy difícil de detetar esa corrosión estructural sin la prueba del foso en la ITV (o acudiendo a un taller mecánico). Un coche puede parecer perfecto por fuera y, sin embargo, tener óxido perforante en los largueros del chasis o en los puntos de anclaje de la suspensión. Este tipo de daño puede pasar desapercibido si no se revisa bien desde el foso, y es uno de los motivos más graves para suspender la inspección.
Consejos para pasar la ITV con éxito
Si no quieres esperar al momento de estar en la ITV para saber si vas a pasarla o no porque no has revisado los bajos, ¡presta atención y sigue estos consejos!:
- Haz una revisión previa con tu mecánico de confianza para evitar sorpresas después.
- Limpia bien los bajos del coche, especialmente si tiene grasa o barro que pueda ocultar fugas. Así facilitarás también la tarea a los inspectores.
- No ignores ruidos extraños o inestabilidad en la conducción, suelen ser síntomas de problemas en suspensión o dirección.
- Revisa posibles fugas, aunque sean leves, esas gotas que ves al sacar el coche del aparcamiento pueden dar lugar a un defecto grave en la ITV.
