Las pantallas táctiles se han convertido en el “centro de mando” de los coches modernos y en muchas ocasiones se controla desde el navegador hasta el aire acondicionado. Pero si justo antes de tu cita para la ITV la pantalla deja de funcionar, es normal que te entren dudas. ¿Podré pasar la ITV aunque no se encienda? ¿Es motivo de rechazo? ¿y de multa? Te lo explicamos con detalle.
¿La ITV revisa la pantalla del coche?
La respuesta rápida es no.
La pantalla del sistema multimedia o de navegación no forma parte de los elementos que se inspeccionan en la ITV, a menos que esté directamente relacionada con la seguridad del vehículo o con sistemas obligatorios.
La ITV se centra en revisar componentes que afectan a la seguridad vial y las emisiones, como frenos, luces, neumáticos, dirección, suspensión, cinturones, airbags y niveles de contaminación.
Así que, en la mayoría de los casos, un fallo en la pantalla no te impedirá pasar la ITV.
Cuándo la pantalla sí puede darte problemas
Hay excepciones. Si el coche utiliza esa pantalla para manejar funciones críticas, como los faros, los limpiaparabrisas, la cámara de marcha atrás (en vehículos donde sea obligatoria) o los sistemas de asistencia a la conducción, el inspector podría considerarlo un defecto leve o grave.
No es lo habitual, pero si la pantalla impide usar correctamente elementos de seguridad o afecta a la visibilidad, podrías tener que repararla antes de volver a pasar la inspección.
Entonces… ¿pasaré la ITV?
En la mayoría de los casos, sí, pasarás la ITV aunque la pantalla no funcione, siempre que el fallo no afecte a sistemas de seguridad ni impida manejar funciones básicas del vehículo.
Eso sí, si la pantalla controla elementos obligatorios (como luces o sensores), lo recomendable es repararla antes de acudir a la inspección.
¿Me pueden multar si la pantalla del coche no funciona?
En principio, no te pueden multar por llevar la pantalla del coche rota o apagada, ya que no afecta directamente a la seguridad vial. No existe ninguna norma del Reglamento General de Circulación que sancione una pantalla inoperativa, siempre que el resto del vehículo funcione correctamente.
La excepción sería, como al pasar la ITV, si esa pantalla controla funciones esenciales para la conducción (como luces, climatizador o cámara trasera) y su fallo hace que el coche no cumpla las condiciones mínimas de seguridad o visibilidad. En ese caso, el agente podría considerar que el vehículo no está en condiciones de circular y aplicar una sanción —aunque esto es poco habitual y suele limitarse a vehículos de alta gama con sistemas muy integrados.
¿Y cuanto me va a costar arreglar la pantalla del coche?
El precio depende mucho del tipo de vehículo y del tipo de avería. En coches con pantallas sencillas, como las de radio o multimedia básicas, la reparación puede rondar entre 150 y 300 €.
Sin embargo, en modelos con pantallas táctiles más avanzadas o sistemas integrados con el climatizador, la cámara o el navegador, el coste puede subir fácilmente a los 600–1.000 €, e incluso más en marcas premium.
Si el coche está en garantía o tiene un seguro con cobertura de electrónica, merece la pena consultar antes de pagar la reparación. En algunos casos, el fabricante asume parte del coste o reemplaza la pieza sin cargo.
