¿Pueden multar a un coche por no pasar la ITV si el propietario ha fallecido?

Cuando fallece el propietario de un vehículo, muchas familias se encuentran con dudas administrativas que normalmente nunca habían tenido que gestionar. Una de las más habituales es qué ocurre con la ITV del coche.

Entre unos trámites y otros, el tiempo va pasando y si no se tiene muy presente puede que la ITV llegue a caducar y ahí llega la duda ¿puede llegar la multa aunque el titular haya fallecido?

¿Multan por ITV caducada si el propietario del coche ha fallecido?

La respuesta es sí. Aunque la persona propietaria del vehículo haya fallecido, el coche sigue teniendo obligaciones legales si continúa en circulación. La ITV, el seguro obligatorio y la documentación del vehículo siguen siendo necesarios mientras el coche permanezca en uso.

Ojo, con «permanecer en uso» también se refiere a que el coche no se haya dado de baja. Es decir, que aunque el coche esté parado en un garaje sin que nadie lo conduzca, también tiene que seguir cumpliendo con las obligaciones legales.

Mucha gente piensa que, al estar el vehículo todavía a nombre de una persona fallecida, las sanciones dejan de existir o quedan paralizadas automáticamente. Sin embargo, no funciona así. El vehículo continúa registrado administrativamente y, si circula con la ITV caducada, puede ser sancionado exactamente igual que cualquier otro coche.

¿A quién le llega la multa si el propietario ha fallecido?

En la práctica, la administración no suele reclamar la responsabilidad a una persona fallecida, sino a quien utiliza o tiene bajo su custodia el coche. Es decir, si un heredero continúa utilizando el vehículo con la ITV caducada y el coche es detectado en un control o mediante sistemas automáticos de vigilancia, la sanción terminrá llegando igualmente al domicilio del fallecido. Y alguien deberá pagarla.

Por eso es importante diferenciar entre un coche que sigue circulando y uno que permanece guardado sin utilizarse.

Si el vehículo está estacionado en una propiedad privada y no circula por la vía pública, es difícil que le llegue una sanción por la ITV caducada. El problema aparece cuando el coche vuelve a utilizarse sin haber actualizado toda la situación administrativa.

En esos casos pueden surgir no solo multas relacionadas con la ITV, sino también problemas con el seguro, incidencias administrativas e incluso dificultades futuras para vender o transferir el vehículo.

Además, hay otro aspecto importante que muchas familias desconocen: algunas aseguradoras pueden poner problemas si ocurre un accidente con un coche cuyo titular ha fallecido y cuya situación administrativa no se ha regularizado correctamente. Por eso, aunque el vehículo vaya a utilizarse solo de manera temporal, lo recomendable es comunicar cuanto antes el fallecimiento y revisar toda la documentación.

La propia DGT recomienda realizar los trámites necesarios lo antes posible para evitar precisamente este tipo de complicaciones. Puedes hacerlo a través de los siguientes enlaces:

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