¿La cifra del cuentakilómetros es real? Las claves antes de comprar un coche de segunda mano

Si te has comprado un coche de segunda mano o estás pensando en hacerlo, te habrán entrado muchas dudas sobre el estado real del vehículo que vas a adquirir. Hoy te vamos a contar cómo comprobar el estado del cuentakilómetros y que realmente sea equivalente a la distancia real recorrida por ese vehículo.

1. Revisa la documentación oficial:

Si el vehículo tiene actualizada la ficha de la ITV y el permiso de circulación (cosa que debería), puedes ver reflejados los kilómetros que tenía al pasar la última inspección. También pueden servirte facturas de la última vez que fue al taller en el caso de que haya pasado mucho tiempo desde la última ITV.

Si no tiene ninguno de estos documentos, o no te fías del todo de lo que pone, siempre puedes pedir un informe completo en la DGT. Simplemente tienes que entrar en su web y abonar una pequeña tasa de 8.50€ para tener un informe con la “huella” del vehículo que ha sido registrada por la DGT.

Obtener informe completo DGT

2. Presta atención al estado externo del vehículo:

Por mucho cuidado que tengamos con nuestro vehículo, el desgaste es algo que no podemos ocultar siempre… sobre todo el ciertos elementos en los que se nota realmente si el vehículo ha tenido más o menos recorrido:

  • Neumáticos: los neumáticos, en teoría, deben cambiarse cada 40.000 o 50.000 km como mucho o cada 5 años (lo que pase antes), por  lo que su estado puede ser un buen indicador de cuántos kilómetros ha recorrido.
  • La caja de cambios: si un coche ha sido muy utilizado, es bastante probable que la caja de cambios no funcione del todo bien y que no sea un vehículo tan nuevo como están intentando venderte (ten cuidado, porque es una de las reparaciones más caras y puede costarte entre 500 y 1000€).
    Con un simple vistazo puedes comprobar también la empuñadura de la caja de cambios, si está muy desgastada es porque ese coche ha rodado mucho.
  • El estado de los asientos (sobre todo el del conductor): los asientos son uno de los elementos que no pueden esconder el desgaste del coche, sobre todo el del conductor ya que cuanto más se use más deteriorado debería estar. Tampoco es que vaya a estar roto, pero sí se desgastará con el uso así que ¡fíjate bien en su estado!
  • El volante: con el volante pasa un poco igual que con los asientos, si se le ha dado mucho uso al coche estará algo desgastado. Fíjate si le salen “hilillos” de las costuras o si se aprecia que ciertas partes están más descoloridas que otras porque significará que ese coche ha rodado mucho.

 

3. Prueba tú el coche para ver si encaja con la cifra del cuentakilómetros:

En condiciones normales, siempre te dejarán probar el coche antes de comprarlo aunque sea de segunda mano. Si llevas tiempo conduciendo seguro que ya sabes identificar ciertos problemas que implican que ha recorrido muchos kilómetros como:

  • Desgaste de los amortiguadores: es fácil notarlo si el coche se inclina más de lo que debería cuando coges una curva (aunque no sea muy cerrada)
  • Fallo en los discos de la caja de cambios: ¿“Rasca” al cambiar las marchas? En ese caso es que hay algo que no va bien y que, como te hemos dicho antes, podría salirte muy caro de arreglar.
  • Problemas de cilindros: si escuchas como el motor “se queja” o hace ruidos, seguramente se deba a algún problema en los cilindros así que piénsatelo dos veces.
  • Desgaste del embrague y los pedales: puede que pienses que es porque no estás acostumbrado al coche, pero si ves que el recorrido de los pedales es demasiado largo ¡mala señal! Ese coche se ha utilizado mucho y probablemente te de averías a corto plazo.

 

4. Acude a un taller a una revisión antes de comprarlo:

Aunque podemos hacernos una idea por el aspecto externo del vehículo, hay cuestiones mecánicas que muchos y muchas no sabemos ni cómo mirar y podríamos no darnos cuenta de que hay fallos o algo que está mal.

Por eso, si quieres comprar un coche o una moto de segunda mano, puedes ir a un taller y que le hagan una revisión, es un gasto asumible y, si encuentran algún fallo, te saldrá mucho más barato que después de haberlo comprado.

Por supuesto, si el vendedor o vendedora te dan excusas para no hacer la revisión, mejor piénsatelo dos veces antes de seguir con la compra.

 

5. Haz la prueba OBD en la ITV:

La prueba OBD es una prueba que se realiza en las ITVs de forma obligatoria y que consiste en conectar tu coche a una máquina de diagnosis mediante la conexión OBD (que está en la centralita) para detectar si se ha manipulado algún elemento de la centralita.

Es una prueba muy sencilla con la que se comprueba el kilometraje real que queda registrado en la centralita y que pone en evidencia si el número de kilómetros que pone en el panel son los mismos o no. Por lo que si aún tienes dudas, ve a una ITV y pasa la inspección para que puedan comprobarlo y que tú te quedes tranquilo. Recuerda que las inspecciones voluntarias pueden hacerse en cualquier momento aunque no le toque pasar la ITV aún, así que no te preocupes por la fecha.

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