Ellas, mujeres moteras y pioneras

A día de hoy son muchas las mujeres que eligen la moto como su medio de transporte principal, pero sigue habiendo muchas a las que les da cierto reparo.

La falta de referentes femeninas puede ser una de las causas, porque lo cierto es que cuesta encontrarlas dentro de un área tan masculinizada. Para ayudar a que eso no siga pasando, hemos recopilado en este post la historia de alguna de las mujeres más influyentes sobre las dos ruedas.

¿A cuántas conocías?

Della Crewe, la primera en sacarse el carnet de moto

Aunque la primera motocicleta apareció en 1885, no se empezaron a comercializar hasta principios de siglo y en 1915 Della Crewe fue una de las primeras mujeres en sacarse el carnet de moto ¡en todo el mundo!

¿Y qué hizo después? Pues fue directa a comprarse una Harley Davison (con sidecar) y practicó unos cuantos días (10, para ser exactos) con ella por su pueblo en Texas. En cuanto se vio con confianza suficiente cogió a su perro (Trouble, problemas en castellano) y se fue a recorrer Estados Unidos.

Della Crewe y Trouble, su perro

Hizo unos 8.000 km durante varios meses acabando su viaje en pleno centro de Nueva York, lo que le hizo ser una de las referentes de la época para que otras chicas se lanzasen a la carretera en sus motos.

Las hermanas Debenham, primeras influencers del motor

Nancy Debenham y Betty Debenham, conocidas como las Debenham Sisters, eran grandes apasionadas del motociclismo. Podría decirse que fueron unas influencers en su época y desde 1927 contaron con una columna propia en la revista Cars and Motorcycles (una de las publicaciones más relevantes).

Nancy Debenham y Betty Debenham

Querían ser un ejemplo y animar a todas las mujeres a disfrutar de la libertad que ofrecía una moto. Por eso, en su columna quedaron frases grabadas como:

“La motocicleta se está haciendo cada vez más popular entre las mujeres, pero hay todavía muchas almas tímidas que dudan en dar el primer paso hacia la libertad. Esto es más triste si tenemos en cuenta que ninguna chica que haya conocido las alegrías de la motocicleta ha renunciado voluntariamente a ella”

Libro Motociclismo de la Mujer

Además, en 1928 publicaron el libro «Motociclismo de la mujer» (Motor-cycling for woman, en inglés) que recogía sus experiencias y reflexiones en la carretera de Nancy y Betty recorriendo el país sobre las dos ruedas. También daban consejos a las mujeres y les animaban a perder el miedo a las motos y disfrutar de ellas igual que hacían los hombres.

En esta primera etapa de las motocicletas, algunos fabricantes intentaban abrirse al público femenino y Nancy y Betty fueron la imagen de alguna marca como la mítica BSA. Aunque no llegó a calar del todo, sí han influído en muchas mujeres que se han decidido a coger la moto sin que eso suponga perder ni un ápice de feminidad como ellas mismas querían.

Dorothy “Dot” Robinson (1912 – 1999), la primera «dama» del motociclismo

La vida de Dorothy estaba vinculada a las motos desde incluso antes de nacer. De hecho, cuando las contracciones del parto empezaron, su padre llevó a su madre a toda velocidad al hospital en su moto con sidecar.

La familia se dedicaba a un taller de motocicletas, por lo que no es de extrañar que a Dorothy le entrase pronto la pasión por las motos.

Dorothy «Dot» Robinson

Su primer premio vino en 1930 cuando compitió en la categoría de moto con sidecar junto con su padre en el «Enduro del día de acción de gracias», prueba en la que obtuvieron el primer puesto (no sin antes recibir un sinfin de críticas, por supuesto).

Solo 10 años después, en 1940 volvió a participar en la categoría sidecar en la carrera Alpina Jack siendo ella la conductora (y su marido el que iba en el sidecar). Por supuesto ganó la carrera y se convirtió en la primera mujer en ganar una carrera Nacional de la American Motorcyclist Asociation. Para no restarle mérito, cabe destacar que era una de las carreras más duras y ese año de 51 participantes, solamente terminaron 7.

Dorothy tenía como misión vital acercar el motociclismo a las mujeres y así en 1940 fundó junto con Linda Dugeau el Motor Maids, un club íntegamente femenino para aquellas primeras moteras. A día de hoy, ese club sigue existiendo con más de 1.500 mujeres en EEUU y Canadá

Uno de los encuentros de las Motor Maids en 1944

Por todos estos hitos, se ganó el sobrenombre de «Primera Dama del Motociclismo» y es que no solo fue una campeona en las carreras sino que fue y sigue siendo un auténtico estandarte para la visibilidad de las moteras.

Bessie Stringfield, la Reina de la motocicleta de Miami

Bessie nació en Jamaica en 1911 y cuando tenía 5 años fue adoptada por una mujer soltera de Boston.

Cuando tenía unos 16 años se subió a una moto y no dejó de montar hasta el final de sus días porque, como decía: «Si dejo de montar en moto, entonces dejo de vivir».

Bessie Stringfield

En las décadas de los años 30 y los 40 hizo recorrió los Estados Unidos ella sola por ocho rutas diferentes… no sin encontrarse con muchísimas dificultades.

Ver a una mujer recorriendo sola el país en una moto, ya era algo raro… y ver a una mujer negra, mucho más. En sus rutas, a Bessie le derribaron muchas veces de su moto y se le denegó la entrada en muchas ocasiones a los moteles de la ruta por su color de piel.

Bessie Stringfield en el ejército

Ella, a pesar del racismo (y el machismo) dominante, seguía adelante aunque tuviera que dormir al raso encima de su Harley Davison. Incluso trabajó como correo motorizado civil para el ejército durante la segunda Guerra Mundial (siendo, para sorpresa de nadie, la única mujer de su unidad).

En la década de los 50, ya asentada en Miami, empezo a competir en carreras, fundó el Iron Horse Motorcycle Club y con el tiempo se ganó el título de Motorcycle Queen of Miami.

Aunque tampoco lo tuvo demasiado fácil ya que no estaba del todo aceptado que las mujeres compitieran. Por ejemplo, tras ganar una carrera en 1953 se le denegó el premio en metálico porque estaba prohibido que la mujeres corriesen (ella había burlado esa medida disfrazándose de hombre).

Pero a la Reina de la motocicleta de Miami no se le ponía nada por delante y siguió disfrutando de su pasión hasta el final de sus días. Es una auténtica referencia para miles de mujeres que, cada año, se reúnen para hacer un roadtrip hasta Miami como homenaje a Bessie Stringfield.

Theresa Wallach y Florence Blenkiron, las primeras personas en atravesar África en moto

Cuando en 1935 Theresa Wallach le propuso a su amiga Florence Blenkiron ir de Londres a Ciudad del Cabo en moto, ningún otro vehículo a motor había cruzado el continente africano. Pero ellas emprenderían ese viaje.

Montadas en una Panchter de 600cc con un sidecar y un remolque empezaron a recorrer los 12.000km que tendría esta aventura. Sin apenas patrocinadores (nadie confiaba en que fuesen a salir vivas de aquella), atravesando tormentas de arena, lluvia, intimidaciones políticas y averías, un 25 de julio de 1935 completaron su hazaña.

Fueron siete meses de expedición (iban a ser menos, pero una avería les obligó a detenerse demasiado tiempo en Agadez) que concluyeron por todo lo alto y con un alto reconocimiento por la prensa internacional.

Theresa Wallach y Florence Blenkiron

Después de completar esta aventura, ambas sirvieron en la guerra en diferentes unidades mecanizadas. Cuando terminó, siguieron vinculadas al mundo de las motos hasta bien cumplidos los 70. Su historia atravesando África se cuenta en el libro The Rugged Road escrito por la propia Theresa.

Anke-Eve Goldmann, periodista y motera

Anke-Eve Goldman nació en 1930 en Alemania y es una de las figuras más influyentes en el motociclismo femenino tanto por sus logros como corredora como los que consiguió como periodista.

Anke Eve Goldman compitiendo

En el año 1958 fundó la Asociación Internacional de Motociclistas Femeninas de Europa con la que se pretendía conseguir que las mujeres también pudiesen competir a un nivel alto. Un par de años después, fue la primera (y casi única) en ganar el primer campeonato de motos femenino en 1961. Una prueba organizada por la Women International Motorcyclist Association que apenas tuvo continuidad.

La presencia de mujeres en carreras en los 50 – 60 no era una tarea agradable. De hecho, podían competir en carreras de resistencia pero no competir a un nivel alto… a pesar de que muchas pilotas de la época estaban más que preparadas para hacerlo como en el caso de Anke-Eve.

A ella, no le dejaron competir en ninguna prueba de prestigio. Suponemos que porque los hombres de la época no estaban preparados para perder contra una mujer.

Anke Eve con su mono de carreras

Su papel como periodista especializada en motociclismo también es importantísimo. Durante los años en los que ejerció, llegó a publicar en un gran número de revistas interacionales como Cycle World y Das Motorrad (Alemania), Moto Nytt (Suecia), Moto Revue (Francia), Motociclismo (España), Auto-Moto en Hungría… e incluso había artículos suyos en revistas Japonesas. Era (y es) una de las figuras más respetadas del periodismo del motor en general.

Otro de los hitos de Goldman fue en ser la primera motera en usar un mono de una sola pieza para más comodidad y aerodinamismo en las carreras, cosa que copiarían muchos otros pilotos a partir de entonces. Pero también sirvió para que el escritor André Pieyre de Mandiargues crease el personaje de Rebecca en el libro La Motocicleta (y la posterior peli La chica de la motocicleta) basádose en Anke-Eve. Pero a ella no parecía hacerle mucha gracia que solo se fijasen en ella por el físico y fue una de las razones de su desaparición de las competiciones desde la década de los 70 ya que no quería estar tan expuesta.

Poco más se sabe de esta gran mujer ya que eligió una vida más tranquila alejada de los focos a pesar de sus grandes éxitos.

Taru Rinne, la primera en puntuar en un Gran Premio

Las aficionadas y aficionados al motociclismo de competición deberían conocer de sobra a Taru Rinne ya que es una pionera en el motociclismo femenino moderno.

Taru Rinne en una carrera

Esta alemana, debutó con 18 años en el Gran Premio de Suecia de 1987 entre críticas machistas, pero no consiguieron intimidarla. Aunque no logró clasificarse en ese GP, sí lo conseguiría unos meses después en el de República Checa.

Y ya en 1988, en el circuito Paul Ricard de Francia, se convirtió en la primera mujer en puntuar en un Gran Premio del Campeonato del Mundo. Siguió cosechando éxitos y el año siguiente batiría hasta cuatro nuevos records para las mujeres: dos de ellos en el Gran Premio de Alemania con el mejor puesto en parrilla al clasificarse segunda y el mejor resultado en la carrera para una mujer logrando el séptimo puesto. Acabó la temporada con la puntuación más alta alcanzada por una mujer y el mejor puesto logrado hasta esa fecha: la décimo séptima con 23 puntos totales.

Su ejemplo animaría a muchas otras mujeres a competir en motociclismo y a seguir batiendo récords.

Alicia Sornosa, primera y única mujer hispana en dar la vuelta al mundo en solitario

En nuestro país hay mujeres increíbles consiguiendo hitos sin que nos demos cuenta ya que sus historias quedan relegadas. Una de ellas es Alicia Sornosa, una periodista madrileña que desde 2013 obstenta el título de ser la primera mujer de habla hispana en dar la vuelta al mundo en solitario.

La primera parte del viaje de Alicia era pasar de Europa hacia África. Llega a Sudán después de desembarcar en Egipto (desde Italia) y hacer un tramo navegando por el Nilo (porque la única carretera que hay suele estar cortada por las milicias). Después llegaría a Etiopía por la Moyale Road, una de las rutas más complicadas y duras de África no sin encontrarse con ciertas dificultades tanto por el terreno como físicamente puesto que ya llevaba unas cuantas jornadas de viaje.

Alicia Sornosa durante su viaje

Desde Kenia cruzaría a Asia para recorrer la India y prepararse para llegar a Australia. Allí, mientras esperaba que su moto llegase en barco, consiguió un primer contacto para su ahora patrocinador oficial: Ducati, que le prestó una moto para seguir recorriendo el continente.

Tras Australia, tocaría un nuevo continente y llegará a Los Ángeles para recorrer la costa Oeste de Estados unidos hasta llegar a Vancouver, de ahí a Alaska y cruzar el Círculo Polar Ártico. Llevaba, en este punto, más de 76.000

kilómetros recorridos por los cinco continentes y se convierte así en la primera mujer de habla hispana (y la única a día de hoy) en dar la vuelta al mundo en moto.

Alicia en el polo

Pero aún le quedaba una espinita al no haber recorrido también sudamérica, y tras una breve parada en Madrid, se puso rumbo de nuevo a la aventura y desde Nueva York bajó por la costa Este hasta México. Atravesó Centroamérica, Colombia, Ecuador Perú, Chile y Argentina hasta llegar a Ushuaia, la ciudad más al sur del continente americano, consiguiendo conectar así el Polo Norte y el Polo sur en poco más de tres meses.

En su novela «360 grados: Una mujer, una moto y el mundo (2017)» Alicia habla de esta experiencia reivindicando la posición de la mujer en un mundo masculinizado y animando a la empoderación de las mujeres y niñas.

Sus viajes no se detuvieron ahí y sigue realizándolos mientas los aprovecha para recaudar fondos en distintas ONG de los países que va atravesando. Por ejemplo, en uno de sus últimos viajes en 2018 recorrió 15.000 km entre Etiopía y Ciudad del Cabo y recaudó más de 5.000 euros para la construcción de pozos de agua en aquellos países

Laia Sanz, la reina del Dakar

Laia Sanz está, sin duda, en el top de las motoristas más importantes de los últimos años. Nació en 1985 y en 1992 debutó con solo 7 años en un campeonato regional, y desde entonces no ha dejado de competir.

Laia Sanz ganando de nuevo

Los primeros premios vinieron en 1997 tanto en categoría mixta como en el trial femenino. Un par de años después, en el 2000 ganaría en la categoría de cadete masculina del Nacional de trial, ganó el Mundial de trial femenino y el trial de las Naciones, lo que se dice un buen año.

Desde ese año Laia ganó cinco dobletes (primera en el Mundial y Europeo de Trial) de 2002 a 2006, en 2007 “solamente” ganó el Mundial y de 2008 a 2011 volvería a terminar primera consecutivamente en ambas competiciones. 

En 2010 cambió a la modalidad de enduro, donde logró el tercer puesto del Mundial Femenino. Pero en realidad esto era una preparación para la carrera más dura del mundo: el Dakar.

En 2011 participó por primera vez, ganando en su categoría. Desde entonces ninguna otra mujer la ha superado ( y pocos hombres en realidad). Su mejor puesto fue en 2015 cuando quedó novena en la categoría absoluta y se convirtió en la primera mujer en acabar en el top 10.

Laia Sanz en el Dakar

Laia es una de las mejores deportistas españolas de la historia y un ejemplo para todas aquellas que luchan por los valores del motociclismo. Su lucha por hacerse hueco en el mundo de las motos de alta competición es una historia de superación y ganas de disfrutar de las dos ruedas.

Como ella misma dice:

Sobre todo, quiero pasármelo bien, porque eso me motiva. A partir de aquí, mi objetivo es conseguir buenos resultados que me permitan seguir dedicándome a esto

Elena Rosell, la primera en el mundial de Moto2

El Mundial de Moto2 es la prueba más dura de la categoría, pero Elena Rosell estaba preparada para ello y en el año 2011, con 24 años, se convirtió en la primera pilota española en competirla (sustituyendo a Julito Simón en algunas carreras).

No llegó a puntuar pero sí consiguió algo importante, un puesto en el equipo QMMF de Catar para competir el mundial completo.

Elena Rosell en 2011

El mundial de moto2 era una experiencia nueva, ya que no era su especialidad ni había pilotado circuitos fuera de España. Donde sí había conseguido sus primeros triunfos fue en la cateogría de Stock Extrem en la que competía con una Kawasaki de 1.000cc y en 2009 fue la primera mujer en ganar una carrera nacional.

Elena Rosell quizá no es la pilota con más premios, pero su papel en el motociclismo es importantísimo ya que sirvió de referente para otras chicas que aún no daban el paso a Moto2.

Zenith Irfan, la primera paquistaní en recorrer 3.00km sobre ruedas

Zenith en su moto

Aunque las moteras occidentales seguimos teniendo también nuestros problemas a la hora de emprender viajes solas de cientos de kilómetros… no es nada comparado a lo que puede experimentar una mujer en países como Pakistán, uno de los países islámicos con más restricciones para las mujeres.

Hay que recordar también que en muchos de estos países las mujeres no pueden conducir, o no pueden hacerlo libremente sin permiso de su padre, hermano o tutor varón legal.

Por eso hay que hablar de Zenith Irfan como la heroína que es.

Desafiando a una sociedad tan conservadora y patriarcal en la que esta conducta podría ser castigada como una afrenta al dolor de la familia, en 2015 decide empezar este reto y se sube a su moto lista para recorrer las carreteras del país. ¡Y con solo 21 años!

Zenith durante su viaje

Su viaje fue una inspiración para muchas mujeres paquistaníes y musulmanas. Un viaje con el que está un paso más cerca de la libertad en un mundo en el que las mujeres tienen aún menos derechos.

Ana Carrasco, Campeona del mundo de motociclismo

Ana Carrasco nace en 1997 y ya en 2013 debuta en la categoría de Moto3 en el Campeonnato del mundo de Motociclismo. Se convierte así en la mujer más joven en realizar esa prueba.

Cuatro años después, en 2017 y con solo 20 años, Ana sería la primera mujer en ganar esa prueba mundial de motociclismo y en 2018 el campeonato del mundo de motociclismo de Supersport 300.

Ana Carrasco gana el campeonato del mundo

A pesar de su ascenso meteórico, pasó de ser «la chica de la parrilla a uno de los pilotos a batir» en poco tiempo, Ana también tuvo dificultades en su camino. En una entrevista reciente en El Español, contaba que al principio era difícil encontrar patrocinadores porque no creían que una mujer pudiera ganar porque «Es difícil creer en algo que no has visto».

Con esa reflexión de Ana Carrasco nos quedamos para cerrar este post homenaje a todas esas mujeres que han sido y seguirán siendo el referente de las moteras. Aunque cada vez hay más mujeres que rompen barreras y desafían a los sectores más masculinizados, hay que seguir recordando las historias de estas pioneras para que todas podamos creer en que somos capaces de alcanzar las metas que nos propongamos.

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