Cómo sobrevivir a un camino de tierra con el coche

Una escapadita al monte, un paseo por las afueras, una visita al pueblo… tener que pasar por caminos de tierra es bastante habitual pero a veces a los conductores urbanitas se nos da un poco regular.

Si tu coche y tú soléis recorrer calles asfaltadas y carreteras, meterse por un camino de tierra puede ser toda una aventura. Sobre todo si se conduce un coche bajo, berlinas o utilitarios que no serían las opciones mejor indicadas para ello.

Pero no sufras más. Hay forma de salir con éxito de este tipo de caminos aunque tu coche no esté acostumbrado.

Consejos para caminos de tierra con un coche de ciudad

  • Baja la velocidad: igual pensaste «cuanto más rápido vaya por aquí, antes saldré» pues no, error. Debes reducir la velocidad para que las ruedas se adhieran mejor y levanten menos polvo. Ten en cuenta que la visibilidad se puede complicar si levantas mucha tierra alrededor.
  • Enciende las luces de posición: en realidad es recomendable llevarlas siempre, pero en caminos de tierra aún más para que otros vehículos puedan verte en la distancia.
  • Circula por la derecha: la mayoría de caminos de tierra son estrecho y no hay carriles como tal, por lo que debes tratar de circular por la derecha. Así, si viene otro vehículo de frente podréis pasar con mayor facilidad aunque el espacio sea reducido.
  • Cuidado con las roderas: cuando hablamos de roderas nos referimos a las marcas que crean vehículos como tractores en las zonas con más humedad de los caminos. En la medida de lo posible, no circules por ellas, hazlo siempre por las partes altas del camino ya que podrías hundirte un poco.
  • Cuidado con las piedras: son el otro enemigo de los caminos de tierra. Por sí mismas no son peligrosas, pero al circular sobre ellas pueden ocasionar daños bastante serios en tu coche como problemas en la suspensión o llegando a doblar una llanta. Lo ideal sería evitarlas y ni pasar encima de ellas ni dejarlas entre los ejes del coche… eso solo puede acabar malamente.
  • La distancia de frenado aumenta en gravilla: frenar en tierra es complicado, pero en gravilla lo es aún más. Para evitar que las ruedas patinen y poder detenerse a tiempo hay que empezar a frenar antes y hacerlo de forma mucho más suave.

En cualquier caso, si tras pasar por un camino de tierra notas que tu vehículo no funciona como antes, lo mejor es acudir a un taller para salir de dudas. Así, al menos, no se agravará más porque lo de arreglarse solo no es algo que funcione en la mayoría de las ocasiones.

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