Este es el momento en que más contamina tu coche. Y es difícil de evitar.

Con las nuevas medidas y protocolos anticontaminación, seguro que te has preguntado ¿pero cuándo contamina más mi coche? ¿puedo hacer algo para contaminar menos? ¿o directamente me debería cambiar de coche?

Aunque los coches y el resto de vehículos motorizados contaminan dependiendo de varios factores como la antigüedad, el combustible que utilizan, el mantenimiento… la mayoría tienen un punto álgido de contaminación en común: la búsqueda de aparcamiento.

Buscar aparcamiento es el momento más contaminante de la marcha.

Si tu casa no tiene garaje y además vives en una zona en la que hay problemas para encontrar un hueco, conocerás esa sensación de pérdida de tiempo. Pero no es que solo pierdas un rato buscando sitio: también estás perdiendo dinero. Y probablemente hasta salud mental.

Recorrer las calles cercanas una y otra vez en marchas cortas conlleva un gasto de combustible que según expertos equivaldría al 25% del que haríamos en un trayecto «normal». Si a eso le sumamos el precio actual de la gasolina, es posible que quieras plantearte buscar un garaje en la zona (aunque no siempre hay una gran oferta disponible).

Además, es precisamente este momento de búsqueda de aparcamiento cuando más emisiones de CO2 se emiten y tu coche se vuelve muy contaminante. Pero si no tienes garaje o sitio «fijo» para aparcar, tampoco es que puedas hacer mucho más que llevar un buen mantenimiento que no lo agrave.

Cómo encontrar aparcamiento más fácilmente

Lamentablemente no hay una fórmula para encontrar aparcamiento en los lugares más concurridos. Casualmente suelen ser el centro de las ciudades, donde el 63% de los vecinos considera que no hay aparcamientos suficientes.

En la medida de lo posible, puedes utilizar el transporte público para ir a trabajar y evitarte quebraderos de cabeza para aparcar. O también puedes combinarlo con los aparcamientos disuasorios que existen en algunas ciudades.

Pero si no es una posibilidad para tu día a día, lo único que queda es tener paciencia ¡y suerte!.

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