Cómo ahorrar gasolina antes y durante un viaje

Son tiempos caros para los conductores y conductoras, que cada vez ven cómo los combustibles y el resto de gastos asociados van subiendo. Además de los descuentos para pasar la ITV, también hay que buscar cómo ahorrar en gasolina ¡que cada vez está más cara!

Aunque no es una fórmula mágica, te vamos a dar unos cuantos consejos que harán ahorrar a la larga y mantener una conducción más eficiente y que garantice que el coche te dure mucho más tiempo.

Ahorra gasolina antes de viajar

Para ahorrar combustible es imprescindible tener una planificación (nada del otro mundo, no te asustes). Con un par de cambios en tu forma de viajar, aunque sea un trayecto corto, enseguida notarás que la aguja del indicador se mueve mucho menos hacia la izquierda.

  • Planifica el viaje: no solo busques el camino más corto, sino que asegúrate de mirar si hay retenciones o incidentes que te puedan hacer perder tiempo y malgastar combustible.
  • Revisa los neumáticos: si los neumáticos no tienen la presión correcta pueden aumentar el consumo. Además si están desgastados o en mal estado también pueden hacer que acabes gastando más combustible del que deberías.
  • Lleva lo imprescindible: el maletero no es un trastero. Si acostumbras a llevarlo lleno de cosas que no utilizas, mira a ver si puedes darle un vaciado. Además, trata de repartir la carga correctamente para mejorar el consumo y la estabilidad.

Ahorra combustible durante tu viaje

Si llevas tiempo conduciendo seguramente harás lo básico para tratar de gastar menos combustible como cerrar las ventanillas o utilizar la primera solamente para arrancar, pero hay más cositas que puedes intentar.

  • Arranca sin acelerones: sobre todo si tu vehículo es diésel, espera unos instantes a que el coche se «caliente» para poder arrancar sin tener que dar acelerones. Como decíamos antes, también debes utilizar la primera solamente para salir, así que procura meter la segunda tras unos metros de recorrido.
  • Mantén una velocidad constante: siempre que la conducción lo permite, trata de no acelerar ni frenar innecesariamente. De esta forma desperdiciarás mucha menos energía y combustible y además el viaje será mucho más agradable.
  • Utiliza bien las marchas: normalmente en los motores de gasolina se debería cambiar de marcha entre las 1500 y 2500 revoluciones por minutos y entra las 1300 y 2000 en los vehículos diésel. También suele recomendarse utilizar marchas largas a bajas revoluciones pero ¡cuidado! Hazlo cuando no suponga riesgo y puedas mantener el control del vehículo sin problema.
  • Las ventanillas, mejor subidas: aunque es cierto que el aire acondicionado y la calefacción pueden afectar un poco al gasto de gasolina, no es demasiado significativo. Lo que sí afectaría es circular con las ventanillas abiertas a mucha velocidad ya que estaríamos creando resistencia y sí aumentará el consumo.
  • Aprovecha el freno motor: puede ser tu mejor aliado para gastar un poco menos de combustible. Deja de acelerar mientras el vehículo rueda con la marcha engranada en las deceleraciones para reducir velocidad. De esta forma es el motor el que actúa como freno y el consumo es ¡cero!

Como ves, en general no se trata de grandes cambios, pero te aseguramos que con el tiempo lo notarás en tu bolsillo. Además forzarás menos al coche y te durará más tiempo, lo cual también supone un ahorro en la economía personal.

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